Limpieza

Cómo descalcificar y limpiar la lavadora paso a paso

Autoría: Lucía Serrano, Redacción

Cómo descalcificar y limpiar la lavadora paso a paso

Si tu lavadora huele a humedad o la ropa sale con restos blancos, el problema casi siempre está en la cal acumulada y en los restos de detergente y suavizante que se pegan a las piezas internas. No hace falta llamar a un técnico ni comprar productos caros: con un par de rutinas sencillas puedes dejarla como nueva y evitar que el problema vuelva a aparecer. Aquí tienes el proceso completo, pieza por pieza, adaptado a la dureza del agua que suele haber en muchas zonas de España.

Por qué se llena de cal la lavadora

El agua que llega a las viviendas españolas tiene una dureza muy desigual según la zona. En ciudades como Madrid, Alicante, Murcia o buena parte de Castilla la concentración de carbonato cálcico es alta, mientras que en Galicia o Asturias suele ser mucho más blanda. Cuanto más dura es el agua, más rápido se forma esa costra blanquecina en la resistencia, en el tambor y en las tuberías internas del electrodoméstico.

La cal no solo ensucia: reduce la eficiencia de calentamiento del agua, obliga a la lavadora a consumir más energía para alcanzar la misma temperatura y, con el tiempo, puede acortar la vida útil de la resistencia. A eso se suma un segundo problema, independiente de la dureza del agua: los restos de detergente, suavizante y suciedad de la ropa que se acumulan en la goma de la puerta, en el cajón y en el filtro. Esa mezcla de humedad y materia orgánica es la que provoca el mal olor, más que la cal en sí misma.

Por eso, descalcificar y limpiar son dos tareas distintas que conviene hacer juntas: una ataca los minerales, la otra elimina la suciedad orgánica y los hongos que se instalan en las zonas húmedas.

Descalcificar la lavadora paso a paso

Con ácido cítrico

El ácido cítrico en polvo es, hoy en día, la opción que recomiendan la mayoría de fabricantes y guías de mantenimiento frente al vinagre, porque es más eficaz disolviendo el carbonato cálcico y no deja olor.

  1. Vacía la lavadora, sin ropa dentro.
  2. Vierte entre 100 y 200 gramos de ácido cítrico directamente en el tambor (la cantidad exacta depende de la capacidad de tu lavadora y de la dureza del agua de tu zona; si el agua es muy dura, usa la cantidad más alta).
  3. Programa un ciclo largo con agua caliente, a ser posible a 60 °C o más, sin prelavado.
  4. Al terminar, haz un segundo ciclo corto solo con agua para arrastrar los restos disueltos.

Este proceso conviene repetirlo aproximadamente cada dos o tres meses en zonas de agua dura, y cada cuatro o seis meses si el agua de tu municipio es blanda. Si no sabes cómo es el agua en tu zona, muchos ayuntamientos y empresas de abastecimiento publican esa información, y también puedes fijarte en si los grifos y la cafetera acumulan cal con rapidez: es un buen indicador indirecto.

Con vinagre blanco

El vinagre sigue siendo una alternativa válida y muy económica, aunque algo menos potente contra la cal incrustada y con el inconveniente de dejar un olor ácido que tarda en desaparecer del todo.

  • Vierte entre 200 y 300 ml de vinagre blanco en el cajón del detergente o directamente en el tambor.
  • Programa un ciclo con agua caliente, sin ropa.
  • Evita mezclarlo con lejía en cualquier caso: la combinación genera vapores tóxicos que pueden resultar peligrosos en un espacio cerrado como el cuarto de lavado.

Con productos descalcificantes comerciales

Existen descalcificantes específicos para electrodomésticos, en formato líquido o en pastillas, pensados para usarse una vez al mes o cada varias semanas según el fabricante. Suelen combinar ácidos suaves con agentes que previenen la redeposición de la cal. Son cómodos si no quieres andar dosificando ácido cítrico, pero no aportan gran ventaja frente a este si ya lo tienes en casa.

Limpiar cada parte de la lavadora

Descalcificar el tambor con un ciclo en vacío soluciona solo parte del problema. El olor y la suciedad visible suelen venir de otras tres zonas que hay que limpiar por separado.

La goma de la puerta

Es la zona donde se acumulan más humedad, pelusa, restos de tejido y moho. Retira los bordes de la goma con cuidado (muchas tienen pliegues internos donde se esconde agua estancada) y limpia con un paño húmedo con un poco de lejía diluida o agua oxigenada si hay manchas negras de moho. Sécala bien después de cada uso y, si puedes, deja la puerta entreabierta entre lavado y lavado para que ventile.

El cajón del detergente

Sácalo por completo —en la mayoría de modelos basta con presionar una pestaña o tirar con firmeza— y déjalo en remojo con agua caliente y un poco de vinagre o de detergente desengrasante. Con un cepillo de dientes viejo puedes llegar a las esquinas donde se acumula el suavizante endurecido. Antes de volver a colocarlo, limpia también el hueco donde encaja, porque ahí también se forma moho con facilidad.

Si el tambor y otras piezas metálicas de tu electrodoméstico también han perdido brillo, te vendrá bien Cómo limpiar el acero inoxidable sin dejar cercos: método paso a paso.

El filtro de la bomba de desagüe

Está en la parte baja frontal de la lavadora, detrás de una tapa pequeña. Antes de abrirlo, coloca una toalla y un recipiente bajo, porque sale agua residual. Al desenroscarlo suele salir pelusa, monedas, botones, horquillas y, en ocasiones, un olor bastante desagradable. Límpialo bajo el grifo y revisa que la hélice de la bomba gire con libertad antes de cerrarlo de nuevo. Conviene revisarlo cada dos o tres meses, especialmente si tienes mascotas que dejan mucho pelo en la ropa.

El filtro de entrada de agua

Es menos conocido, pero también se ensucia. Se encuentra en la parte trasera, donde se conecta la manguera de entrada. Cierra la llave de paso, desenrosca la manguera y verás un filtro de malla que retiene partículas del agua de la red. Un cepillo suave y un aclarado bajo el grifo bastan para dejarlo libre de sedimentos.

Interior del tambor de una lavadora abierta con un par de zapatillas deportivas dentro.

Cómo evitar que vuelva a acumularse cal y suciedad

Una limpieza puntual sirve de poco si las causas siguen ahí. Estos hábitos marcan la diferencia a medio plazo:

  • Deja la puerta y el cajón entreabiertos después de cada lavado para que se seque el interior y no se quede humedad estancada.
  • No abuses del suavizante. Es una de las principales causas de acumulación de residuos pegajosos en el cajón y en las gomas; con la mitad de la dosis recomendada por el fabricante suele ser suficiente.
  • Usa la cantidad correcta de detergente según la dureza del agua y la carga: demasiado detergente no limpia mejor, solo deja más residuo.
  • Lava a temperaturas altas de vez en cuando. Los programas a baja temperatura, muy habituales para ahorrar energía, no eliminan bien la grasa ni la cal. Intercalar un lavado mensual a 60 °C o 90 °C, aunque sea vacío, ayuda a mantener limpia la resistencia.
  • Considera un descalcificador si el agua de tu zona es muy dura. Los sistemas de ósmosis o descalcificación general de la vivienda reducen el problema desde el origen, aunque suponen una inversión que solo compensa si vives en una zona de agua muy dura y de forma prolongada.
  • No sobrecargues el tambor. Meter demasiada ropa impide un buen aclarado y deja más residuo de detergente acumulado en cada ciclo.

Lavadora blanca instalada en un baño de mármol claro, junto al inodoro y un lavabo moderno.

Proceso de descalcificación y limpieza de lavadora

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto tiempo hay que descalcificar la lavadora?

Depende sobre todo de la dureza del agua de tu zona. Como referencia orientativa, en zonas de agua muy dura conviene hacerlo cada dos o tres meses, y en zonas de agua blanda basta con cada cuatro o seis meses. Si notas ropa más áspera de lo habitual o ves que la resistencia tarda más en calentar, es señal de que toca adelantar la limpieza.

¿Puedo mezclar vinagre y ácido cítrico en el mismo ciclo?

No aporta ninguna ventaja real y no es necesario. Cualquiera de los dos funciona por separado; combinarlos solo complica la dosificación sin mejorar el resultado.

¿Por qué mi lavadora huele mal aunque la limpio con vinagre o ácido cítrico?

Porque esos productos actúan sobre la cal del tambor, pero el mal olor suele originarse en la goma de la puerta, el cajón del detergente o el filtro de desagüe, que necesitan una limpieza manual aparte, como se explica más arriba.

¿Es seguro usar lejía dentro de la lavadora?

En pequeñas cantidades y solo en el tambor, para eliminar moho en un ciclo específico, sí, pero nunca debe mezclarse con vinagre, amoníaco ni con productos que contengan ácido, porque genera gases irritantes. Si tienes dudas sobre la manipulación de productos químicos de limpieza, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo publica información general sobre riesgos químicos domésticos y su manejo seguro.

¿La descalcificación mejora el consumo energético de la lavadora?

Sí, de forma indirecta: una resistencia cubierta de cal necesita más tiempo y energía para calentar el agua a la temperatura programada. Mantenerla limpia ayuda a que el electrodoméstico funcione con la eficiencia para la que fue diseñado, aunque el ahorro exacto varía según el modelo y el grado de acumulación previo.

Mantener la lavadora libre de cal y de residuos no exige más que un par de rutinas mensuales y una revisión periódica de las zonas que no se ven a simple vista. La constancia importa más que la intensidad: es preferible un mantenimiento ligero y frecuente que una limpieza a fondo una vez al año cuando el problema ya es evidente. Si después de aplicar estos pasos el olor persiste o notas ruidos extraños durante el centrifugado, puede tratarse de un problema mecánico que conviene revisar con un técnico, y comparar el rendimiento de tu lavadora con guías independientes como las de la OCU puede ayudarte a decidir si merece la pena repararla o sustituirla.

Fuentes