Hogar

Bajar la calefacción y cuidar los grandes electrodomésticos es lo que más reduce la factura de la luz

Autoría: Lucía Serrano, Redacción

Bajar la calefacción y cuidar los grandes electrodomésticos es lo que más reduce la factura de la luz

La factura de la luz llega cada mes y pocas veces coincide con lo que esperabas pagar. Gran parte del consumo de una vivienda se concentra en unos pocos electrodomésticos y hábitos concretos, así que merece la pena identificarlos antes de cambiar de tarifa o de pensar en placas solares. Aquí tienes una revisión práctica, casa por casa y aparato por aparato, de dónde se va la energía y qué cambios tienen un efecto real.

¿Dónde se va realmente la energía en una vivienda?

En la mayoría de los hogares españoles, la calefacción y el agua caliente sanitaria concentran la mayor parte del consumo energético total, seguidas por el aire acondicionado en verano y después por los electrodomésticos de uso continuo como la nevera. Los pequeños aparatos y la iluminación suelen pesar menos de lo que la gente imagina, aunque sumados no son despreciables.

Esto cambia bastante según el tipo de vivienda: un piso bien aislado en un bloque gasta mucho menos en climatización que un chalet con fachada antigua, y una casa con calefacción de gas natural reparte el gasto de forma distinta a una con calefacción eléctrica. Por eso cualquier consejo genérico hay que adaptarlo a tu caso: lo primero que conviene hacer es mirar la factura y, si tu contador lo permite, revisar el consumo por horas en la app de tu comercializadora para ver cuándo se dispara.

Una mano ajusta un termostato digital de pared marcando 19 grados mientras otro termostato con pantalla muestra 22.5 grados al lado.

Calefacción y refrigeración: el mayor margen de ahorro

Bajar la temperatura de consigna uno o dos grados y sellar las pérdidas de calor del edificio es, con diferencia, lo que más impacto tiene en la factura, porque la climatización suele ser la partida más grande del consumo doméstico. El orden de prioridad importa: primero evitar que el calor (o el frío) se escape, después ajustar cómo y cuánto tiempo funciona el sistema.

Aislamiento y sellado antes que nada

Antes de cambiar de caldera o de comprar un aparato de aire acondicionado más potente, revisa las ventanas. Las corrientes de aire por marcos mal sellados, persianas sin cajón aislado o puertas que no cierran bien pueden suponer una pérdida de calor constante que ningún termostato compensa del todo. Las soluciones van desde burletes de goma de pocos euros hasta el cambio completo de carpintería, que es caro pero se nota especialmente en viviendas antiguas con ventanas de un solo vidrio.

Las cortinas gruesas y los estores también ayudan: cerrados por la noche en invierno retienen calor, y cerrados durante las horas de sol fuerte en verano evitan que la vivienda se caliente. Es un gesto gratuito que mucha gente olvida.

Si quieres ir más allá del sellado de ventanas y puertas, conviene repasar Cómo preparar la casa para el invierno: guía completa antes de que llegue el frío para llegar al frío con la casa ya preparada.

Ajustar el termostato con criterio

No hace falta mantener la misma temperatura en toda la casa a todas horas. Bajar la calefacción por la noche y cuando no hay nadie en casa, y hacerlo de forma gradual con un termostato programable, permite reducir el consumo sin pasar frío en los momentos en que sí se usa la vivienda. En verano, el mismo principio funciona al revés: cuanto menor sea la diferencia entre la temperatura exterior y la de consigna del aire acondicionado, menos trabaja el compresor.

Los termostatos inteligentes facilitan esto porque aprenden horarios, pero un termostato programable básico, bien configurado, consigue buena parte del mismo ahorro sin la inversión añadida.

Mantenimiento de calderas y equipos de aire acondicionado

Una caldera con años sin revisar o un aire acondicionado con los filtros sucios trabajan peor y consumen más para producir el mismo resultado. Una revisión periódica —que además suele ser obligatoria en calderas de gas por normativa de seguridad— mantiene el rendimiento del equipo y detecta fugas o fallos antes de que se conviertan en un gasto mayor.

MedidaCoste aproximadoDificultadImpacto esperado
Burletes en puertas y ventanasBajoFácil, uno mismoMedio, reduce corrientes de aire
Termostato programableMedioInstalación sencillaAlto si antes no había control horario
Revisión de calderaMedio (mano de obra)Requiere técnicoMedio, mantiene el rendimiento
Cambio de ventanasAltoObra, requiere instaladorAlto en viviendas antiguas
Cortinas térmicas o estoresBajo-medioFácilBajo-medio, complementario

Electrodomésticos: los que más consumen y cómo tratarlos

Cada electrodoméstico tiene su propia lógica de ahorro, y tratarlos todos igual es un error habitual. Lo que funciona con una nevera no sirve para una lavadora, y lo que ahorra en el horno no se aplica al frigorífico.

Nevera y congelador. Funcionan las 24 horas del día, así que cualquier ineficiencia se repite sin parar. Revisa que las gomas de las puertas cierren bien (un papel que se desliza sin resistencia al cerrar la puerta indica que la goma ya no sella), no coloques el frigorífico pegado a la pared sin dejar espacio para que disipe calor, y evita meter alimentos calientes directamente del fuego. Descongelar el congelador cuando acumula una capa gruesa de escarcha también mejora el rendimiento, porque el hielo aísla y obliga al compresor a trabajar más.

Lavadora. Lavar con agua fría o a baja temperatura reduce mucho el consumo frente a los programas calientes, ya que buena parte de la energía de un lavado se destina a calentar el agua. Llenar la carga completa en lugar de hacer lavados pequeños y frecuentes también mejora la eficiencia por kilo de ropa lavada.

Lavavajillas. Suele ser más eficiente que fregar a mano con el grifo abierto, siempre que se use a carga completa y con el programa eco cuando el nivel de suciedad lo permite. Los programas eco tardan más pero calientan menos el agua.

Horno. Es uno de los electrodomésticos de cocina que más energía consume por uso. Evitar abrir la puerta durante la cocción (cada apertura deja escapar calor acumulado), aprovechar el calor residual apagando unos minutos antes de terminar y usar el microondas o la freidora de aire para raciones pequeñas en vez de encender el horno entero son cambios con efecto inmediato.

Estrategias de ahorro por electrodoméstico

Secadora. Es de los aparatos domésticos con mayor consumo eléctrico por hora de uso. Tender la ropa al aire, aunque tarde más, elimina ese gasto por completo; si no es una opción por espacio o clima, limpiar el filtro de pelusa antes de cada uso ayuda a que el aparato no tenga que esforzarse de más.

Ropa blanca tendida al sol en una cuerda frente a las ventanas de un edificio antiguo

Iluminación, consumo en espera y pequeños hábitos que suman

Cambiar las bombillas incandescentes o halógenas por LED reduce de forma notable el consumo en iluminación, porque una parte mucho menor de la energía se pierde en forma de calor. El efecto es más visible cuanto más tiempo pasan encendidas esas luces al día, así que prioriza las zonas de más uso: cocina, salón, pasillo.

El consumo en espera (standby) de televisores, routers, cargadores enchufados sin dispositivo y consolas es individualmente pequeño, pero sumado a lo largo del año en una vivienda con muchos aparatos puede notarse en la factura. Una regleta con interruptor para apagar varios dispositivos a la vez de un solo gesto, al salir de casa o antes de dormir, resuelve esto sin tener que desenchufar cada cable.

Otros hábitos con coste cero:

  • Aprovechar la luz natural y orientar los muebles para no bloquear las ventanas.
  • Usar el modo ahorro o eco en los electrodomésticos que lo incluyan, cuando el resultado final no se vea comprometido.
  • Cocinar con la tapa puesta en los fogones: el agua hierve antes y el calor no se escapa.
  • Revisar la presión y la temperatura del termo o caldera de agua caliente: una temperatura excesiva en el acumulador consume más de lo necesario sin aportar comodidad extra.

Un buen punto de partida para reducir el consumo en espera es Cómo ordenar los cables y alargadores de casa sin gastar una fortuna, ya que facilita desenchufar los aparatos que no se usan.

Cómo saber si tu tarifa eléctrica también te está haciendo gastar de más

Ahorrar energía no es solo cuestión de consumir menos, sino de pagar ese consumo al precio adecuado según tus horarios reales de uso. Si tu patrón de consumo se concentra en las horas centrales del día o no tienes forma de desplazar electrodomésticos a otra franja horaria, una tarifa con discriminación horaria puede no compensarte, mientras que para otros hogares supone un ahorro claro.

Antes de cambiar de tarifa o de comercializadora, revisa tu curva de consumo horaria (disponible en la app de tu distribuidora o comercializadora) durante al menos unas semanas, y compara qué parte de tu gasto podrías trasladar a horas valle sin cambiar tu rutina de forma forzada. Lavadora, lavavajillas y carga de vehículo eléctrico son los candidatos más habituales para programar en horario nocturno.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se puede ahorrar realmente aplicando estos cambios?

Depende mucho de la vivienda, del número de personas y de los hábitos de partida: una casa con aislamiento deficiente y uso poco eficiente de la calefacción tiene mucho más margen que un piso ya bien gestionado. En lugar de fijarte en un porcentaje único, identifica primero tus dos o tres partidas más grandes de consumo y actúa sobre ellas antes que sobre los gestos menores.

¿Vale la pena invertir en electrodomésticos nuevos solo para ahorrar energía?

Si el aparato actual tiene muchos años y ya da señales de ineficiencia (hace más ruido, tarda más, el motor suena forzado), un modelo con mejor etiquetado energético puede compensar con el tiempo. Si el electrodoméstico funciona bien y es relativamente reciente, suele salir más a cuenta mejorar el uso que das al aparato que sustituirlo.

¿Es mejor apagar la calefacción por completo cuando no hay nadie en casa o mantenerla baja?

Para ausencias cortas (durante el día, mientras se trabaja fuera de casa), suele ser más eficiente mantener una temperatura reducida en lugar de apagar del todo el sistema, porque volver a calentar la vivienda desde frío puede exigir un esfuerzo mayor del equipo. Para ausencias largas, como unas vacaciones, sí tiene sentido apagarla o dejarla en modo antihielo.

¿El aire acondicionado consume más que la calefacción?

No se puede generalizar, porque depende del clima de la zona, de cuántos meses se use cada sistema y del tipo de instalación (una bomba de calor eficiente consume de forma muy distinta a un calefactor eléctrico de resistencia). Lo que sí es constante es que cuanto mayor sea la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior, más energía necesita cualquiera de los dos sistemas para mantenerla.

¿Merece la pena instalar placas solares solo para reducir la factura?

Es una decisión que depende de la orientación del tejado, de la zona geográfica, de la inversión inicial disponible y de si existen ayudas o deducciones vigentes en tu comunidad autónoma en el momento de instalarlas. Conviene pedir un estudio personalizado y comparar varios presupuestos antes de decidir, en lugar de guiarse por cifras genéricas que no se ajustan a tu vivienda concreta.

Fuentes